martes, 15 de noviembre de 2016

LOS MIEDOS INFANTILES


Los miedos o temores infantiles son una parte normal, y probablemente necesaria, del desarrollo psicológico. El miedo ante un peligro real y la adopción de medidas para evitar o amortiguar sus efectos son algo necesarios para la adaptación y la supervivencia. El  miedo consiste en la percepción de una amenaza exterior, real o posible. La ansiedad comprende los sentimientos que produce el miedo en ausencia de percepción de amenaza exterior inmediata. 

Morris y Kratochwill (1983) consideran que los miedos “evolutivos” son un componente del desarrollo normal del niño al proporcionarle medios de adaptación a variados estresores vitales:
1) Se trata de un fenómeno evolutivo hasta el punto que la presencia de miedo debería considerarse como una parte integral del desarrollo psicológico normal. Lo anómalo sería su no presencia. El miedo tiene la finalidad de señalizar la presencia de un peligro.
2) La mayoría de los miedos suelen ser transitorios: aparecen en niños de edad similar y, por lo general, no suelen interferir con el funcionamiento emocional cotidiano, desapareciendo al poco tiempo.
3) Las experiencias, vivencias y emociones aparejadas con los “miedos evolutivos” permiten al niño generar y consolidar medios y recursos encaminados a resolver de modo satisfactorio situaciones estresantes.
4) Los miedos son reacciones ante una serie de estímulos, unos externos y otros generados por el propio sujeto, que son autocalificados como amenazadores o emparejados con estímulos percibidos como peligrosos

Los miedos esperados para la edad
Las posibles causas del miedo infantil van cambiando con la edad, y se van centrando en su entorno y en sus experiencias al ir creciendo. Así tenemos, por ejemplo, el miedo de un recién nacido a la pérdida repentina de apoyo (al colocarlos en la balanza de peso) o a un excesivo o inesperado estímulo sensorial, parece ser una reacción refleja, que se manifiesta a través del llanto, una respuesta adaptativa que sirve para alertar a la madre ante un potencial peligro que acecha al bebé.
A los 6 meses el niño comienza a manifestar miedo ante estímulos nuevos, y se ha llegado a ver que los varones que desarrollan mucho miedo a la novedad, después siguen siendo temerosos en su primera infancia. Por esta edad surgen otros muchos miedos, a las máscaras, a las alturas a los perros, etc., miedos que tienden a aumentar hasta los 18-24 meses. A los 9 meses parece ser que la separación de la madre durante mucho rato o quedarse solo en un lugar desconocido es el miedo principal tanto para niños como para niñas, alcanzando su fase más aguda al final de los dos años.
Alrededor de los 2-4 años, cuando comienza el entrenamiento en el control de los esfínteres, no es extraño el miedo al retrete en muchos niños. Aparecen los temores a los animales, aunque pueden persistir por encima de esta edad.
Los perros suelen ser el tema principal del miedo de los 3 años, mientras que el miedo a la oscuridad lo es para los 4 años.
A los 6 años el miedo a la escuela, a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios (brujas, fantasmas), pueden convertirse en los temas centrales.
Entre los 6-9 años pueden aparecer temores, ya más reales, al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares, sociales y deportivas. Los niños de 9-12 años pueden experimentar miedo a la posibilidad de catástrofes, incendios, accidentes, secuestros; temor a contraer enfermedades graves; y miedos más significativos emocionalmente, como el temor a conflictos graves entre los padres, pobre rendimiento escolar, o, en ambientes de violencia familiar el miedo a las palizas o peleas.
Alrededor de los 12 años, incluso ya de adultos, hay un descenso de los miedos a acontecimientos naturales y surge un grupo de miedos centrados en la sexualidad, embarazo, aborto, suicidio, niños con defectos y otros.
En resumen, la evidencia clínica y experimental demuestra claramente que la fuente y el contenido de los miedos cambia con la edad.

Los niños manifiestan sus temores de diversas maneras, dependiendo de su edad y complejidad y de su capacidad y disposición para verbalizarlos. El niño que todavía no sabe hablar puede abrazarse, llorar, gritar y tratar de huir de las situaciones que le asustan, y a veces muy difícil averiguar cuál es el estímulo que lo atemoriza. El niño mayor puede dudar a la hora de comentar o incluso nombrar aquello a lo que teme, bien por la creencia que se convertirá en realidad (al adjudicarle poder mágico a las palabras), bien por el miedo al ridículo y la burla.

Consejos para los padres
Los pediatras pueden ayudar a los padres a tener paciencia con los temores de sus hijos. En el caso de los niños pequeños, se puede sugerir a los padres que los tomen, los abracen, y les tranquilicen con su contacto físico, asegurándoles con su proximidad o presencia que el objeto o situación temidos no pueden hacerles daño. Con los niños pequeños que están ansiosos y excitados las explicaciones lógicas no tienen utilidad alguna.
Para los niños en edad escolar y mayores, el apoyo físico y emocional debe completarse con palabras tranquilizadoras. A menudo hay que repetir las explicaciones directas y sencillas cada vez que aparece el objeto o situación temidos, de esta manera va perdiendo su efecto estresante. El niño con el tiempo se hace capaz de distinguir entre la sensación de miedo y el hecho de que la causa del mismo no pueda en realidad, hacerle daño.
Se les recomienda a los padres que no avergüencen, ridiculicen o humillen a los niños miedosos y que no los obliguen a revivir las situaciones que los atemorizan con la esperanza de que así logren superar su temor, este método puede inducir temor y reforzar el miedo, además de complicar el tratamiento posterior en caso de ser necesario.
Conviene concederle algún poder sobre la situación, como poder encender o dejar encendida una luz si tienen miedo a la oscuridad, llamar por teléfono a los padres cuando éstos salen alguna noche, o tener un gatito o un perrito inofensivos si tiene miedo a los perros y gatos. Cada vez que el niño domina de alguna forma la situación temida, deberá ser reforzado con palabras de ánimo o con reforzadores materiales.
En cualquier caso, son esenciales la calma, la confianza, el aliento y la ayuda de los propios padres.
Además se conoce que los temores de los niños reflejan muchas veces los temores de los padres.
Cuando los temores de los niños se presentan en una frecuencia alta, cuando alteran el desarrollo evolutivo normal del niño, cuando le causa limitaciones en su vida diaria, y los padres no saben como manejar la situación, se impone entonces consultar a un especialista en conducta infantil.

Dr Eduardo Hernández G.
Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil.
Comisión de Pediatría Social de la SVPP





martes, 1 de noviembre de 2016

II JORNADAS DE PEDIATRÍA SOCIAL DE LA SVPP



El sábado 26 de noviembre de 2016, se llevará a cabo en la ciudad de Caracas, las II Jornadas de Pediatría Social, iniciativa creada por la Comisión de Pediatría Social con el respaldo de la Junta Directiva de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría.
Por segundo año consecutivo, un grupo de especialistas estaremos reunidos discutiendo la problemática social de nuestra infancia, desnudando la realidad y aportando soluciones o alternativas desde nuestra tribuna científica y gremial.

La Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría como siempre comprometida con la salud y los derechos de la Infancia Venezolana, ha convocado a un selecto grupo de expositores, entre los que destacan el Dr Huníades Urbina-Medina, nuestro amigo y presidente, de dilatada trayectoria profesional, quien pese a sus múltiples ocupaciones, nos estará apoyando con el tema de Los derechos del Niño Hospitalizado, tema de gran actualidad, que en los últimos tiempos por la crisis de salud, se han visto vulnerados en casi su totalidad.
En segundo lugar, nos acompaña el Dr José Francisco, un pionero de la pediatría social en Venezuela, referente en estos temas, quien nos compartirá sus investigaciones en el Embarazo de Adolescentes en Venezuela, trabajo recién presentado en la Academia Nacional de la Medicina como Individuo de Número, un gran orgullo contar con su presencia.
Luego tenemos al amigo de la casa Dr Carlos Trapani, abogado, defensor de los derechos del Niño, Niña y Adolescente, del equipo de Cecodap, quien nos brindará sus conocimientos legales en la Relación Médico-Paciente desde los derechos del niño.
Seguidamente la Dra Darda Ramírez, pediatra y  especialista en Adolescencia, muy involucrada con la pediatría social, nos disertará cobre La Crianza de Niños y Adolescentes en el siglo XXI, un gran reto para las familias hoy en día.
También contaremos en esta oportunidad, con la valiosa presencia de la Dra Mariana Mariño, pediatra, nutrólogo, del Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (CANIA), quien nos aportará sus experiencias en Aportando soluciones, alimentación de calidad y bienestar, que en estos tiempos de crisis, será una gran ayuda.
Para cerrar, un servidor, Dr Eduardo Hernández G. pediatra y terapeuta de la conducta infantil, miembro de la Comisión de Pediatría Social y organizador del evento, estaré conversando sobre dos temas motivos de consulta e investigación en la pediatría actual como son La Masturbación Infantil y la Disforia de Género en la Infancia, haciendo un llamado a visibilizar esta realidad.

Dicho esto, solo me resta invitar a los colegas pediatras, médicos, psiquiatras infantiles, psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales, a participar y a servir de ente multiplicador de los conocimientos y soluciones que se desprendan de esta interesante Jornada de Pediatría Social.

                       Todo acto médico pediátrico es un ACTO DE PEDIATRÍA SOCIAL.

viernes, 28 de octubre de 2016

LAS TAREAS O DEBERES ESCOLARES

Una queja constante de los padres en la consulta de pediatría, resulta ser el tema de Las Tareas o Deberes Escolares, la mayoría considera que son excesivas, complicadas y que los niños no pueden realizarlas solos.
Este tema crea tal controversia, que existen dos posturas encontradas, la que considera que las Tareas Escolares no traen ningún beneficio en el proceso de enseñanza-aprendizaje y que es una pérdida de tiempo para los profesores al tener que corregir tanto trabajo, y aquella que considera que las Tareas Escolares son beneficiosas y necesarias para la consolidación del conocimiento y el rendimiento escolar.

A favor de las Tareas Escolares
Algunas asignaturas como las matemáticas, lengua (lecto-escritura), requieren práctica, y el tiempo en clases no es suficiente, para lo cual es necesario reforzar  en casa.
Las tareas sirven para consolidar conocimientos adquiridos en la escuela.
Los niños aprenden hábitos, disciplina, autonomía y a administrar su tiempo.
En algunas tareas (manuales, proyectos, ensayos), los alumnos desarrollan la creatividad y el trabajo en equipo.

En contra de las Tareas Escolares
Representan una sobrecarga de trabajo para un alumno fatigado por la jornada escolar.
Las tareas no toman en cuenta la individualidad de cada estudiante.
No hay estudios serios que relacionen más tareas con éxito académico.
La realización de las tareas no solo depende de las capacidades cognitivas del alumno, sino del nivel socioeconómico y cultural de la familia, y de la ayuda que reciba al asistir a tareas dirigidas o psicopedagogía.

El deber ser de las Tareas Escolares
Las Tareas Escolares deben ser adecuadas en cuanto a dificultad, y tiempo requerido a la edad del alumno, a su nivel educativo y a su grado de desarrollo evolutivo.
Deben estar expresadas en forma clara y precisa.
Deben ser planificadas y coordinadas por el equipo docente.
Deben ser corregidas y entregadas oportunamente a los alumnos.
Las Tareas Escolares no deben ser utilizadas como medida de castigo o disciplinaria.

Recomendaciones a los padres
Los papás, muchas veces se ven desbordados por el tema de la Tareas Escolares, acá les dejo algunos tips que servirán para sobrellevarlas.
1. Establece horarios, marca los tiempos en la casa, tareas y descansos.
2. Rezuerza positivamente o recompensa los logros de los niños en la realización de las tareas.
3. No utilices las tareas como método de castigo, represión o sanción.
4. Proporciona los materiales necesarios para que el niño pueda realizarlas.
5. Una o dos horas diarias de tareas es más que suficiente.
6. Proporciona un lugar cómodo, tranquilo y bien iluminado para hacer las tareas.

En mi opinión, las Tareas Escolares son importantes y eficaces para fomentar hábitos operativos, actitudes para el trabajo individual y grupal, y repercuten positivamente en el rendimiento académico de los niños, sin embargo debemos limitar la cantidad de las tareas y solo para los días lectivos, dejando el fin de semana para compartir en familia y para actividades recreativas, además debemos también cambiar el tipo de tarea que estamos enviando a la casa, hacerla más dinámica y creativa, y utilizar las nuevas tecnologías de la comunicación y educación. 

Dr. Eduardo Hernández G.
Pediatra-Terapeuta Conductual Infantil.
Instagram: @dr.eduardo.pediatra y @terapiadelaconductainfantil



viernes, 30 de septiembre de 2016

TENGO UN HIJO ADOLESCENTE...SOS

La adolescencia es una etapa evolutiva que implica cambios orgánicos y cambios emocionales-conductuales, y representa un verdadero reto para los padres, maestros y la mayoría de los adultos.

La palabra adolescencia proviene del verbo en latín adolescere, que significa “crecer” o “crecer hacia la madurez”. La adolescencia es un período de crecimiento entre la niñez  y la edad adulta, la duración es variable de una persona a otra.
En términos generales podemos distinguir una adolescencia temprana entre los 11 y 13 años, adolescencia media entre los 14 y 17 años y una adolescencia tardía desde los 17 a los 21 años aproximadamente. (actualmente hay una tendencia mundial a prolongarla hasta los 25 años).

Por otra parte, la pubertad se refiere al período en el que tienen lugar los cambios biológicos (por efecto de las hormonas sexuales) relativos a la maduración sexual del individuo, aquellos años durante los cuales se desarrollan las características sexuales primarias y secundarias que diferencian los géneros femenino y masculino y que los preparan para el ejercicio de la función sexual y la reproducción.
El inicio de la madurez sexual en las niñas viene dado por la menarquia o primera menstruación y en los niños por las poluciones nocturnas o llamados sueños húmedos.
Esta aparición abrupta de las hormonas sexuales, junto a los cambios físicos ocasionados por ellas, trae consigo un conjunto de manifestaciones emocionales y conductuales que caracterizan a la etapa adolescente de cualquier individuo.
El impacto de estos cambios es variable de un individuo a otro y va a estar determinado por una serie de variables como: el temperamento, el estado de salud física y mental, el autoestima, la aceptación del grupo de pares, los logros académicos y la estructura familiar a la que pertenece.

El adolescente.
Los adolescentes que no son ni niños ni adultos,  deben luchar contra una serie de miedos y temores evolutivos, que en la mayoría de las veces son transitorios, pero en algunos casos se convierten en obstáculos para una convivencia sana y feliz, así tenemos miedo a la sexualidad, a su propio cuerpo, a enamorarse, a las guerras, secuestros, a la enfermedad, a la muerte, a la pérdida de los padres, familiares y amigos.
Es importante destacar como característica de la conducta adolescente la oposición a todo lo considerado como figura de autoridad, llámese padres o familiares adultos, maestros y profesores, normas sociales, morales y legales, todo ello conlleva a desafiar y cuestionar la sociocultura reinante. De aquí surge el calificativo de “rebeldía adolescente o de rebelde sin causa”, que no es más que el deseo del adolescente de convertirse en un adulto, con personalidad definida, con criterios propios y con una postura clara ante la vida.
Los adolescentes son los llamados “fashion´s víctim”, es decir son fanáticos de la moda, tanto, que llegan a tomarla como un estilo de vida, sacrificando en ocasiones la salud, la convivencia social y el presupuesto familiar. Aparecen nuevos modelos a seguir como artistas, cantantes, líderes políticos y religiosos, deportistas, cuyos ejemplos no siempre son los más adecuados y ejercen entonces una influencia negativa en los adolescentes.
También los adolescentes tienen su propio sistema de lenguaje (oral, escrito y corporal), caracterizado por modismos propios de la época y que los diferencian de los adultos.
Durante la adolescencia ocurre un cambio de intereses personales, con lo cual los estudios pueden verse afectados y surgir dificultades académicas y bajo rendimiento escolar, situación que preocupa mucho a los profesores y papás y que a veces por un manejo inadecuado llega a convertirse en un verdadero problema.
Otro aspecto a considerar en la cultura adolescente es la necesidad de la aceptación por parte de grupos sociales, lo que crea un considerable estress emocional y lo puede llevar a cometer actos y conductas a veces reñidas con la moral y las buenas costumbres. Es frecuente que se inicien en el hábito de fumar, consumo de alcohol y drogas y en el ejercicio de la función sexual.

Recomendaciones a los papás:
Es muy común escuchar a papás de adolescentes sus quejas en relación a la conducta de sus hijos, quejas como: ya no conversa conmigo, no le gusta salir con nosotros, es reservado con su vida, no sabemos que le gusta o disgusta, prefiere a los amigos que a la familia, cree que el mundo gira alrededor de ellos, y otras. 
Papás no pierdan la calma, e aquí algunos consejos que les serán de ayuda para hacer llevadera esta etapa de transición hacia la vida adulta.
Primeramente debes recordar que la adolescencia es una etapa evolutiva en la vida de tu hijo y por lo tanto pasará con el tiempo, paciencia, paciencia y más paciencia.
Implementa canales regulares de comunicación asertiva con tu hijo.
No le cuestiones todo lo que diga o haga, establece reglas claras de convivencia en el hogar y utiliza reforzadores positivos.
No trates de imponerte a la fuerza, utiliza mejor la negociación, escucha y respeta sus ideas y puntos de vista.
Permítele que tenga su propio espacio para pensar, recrearse y encontrarse a sí mismo, déjalo disfrutar cuando quiera estar solo.
No busques que se parezca a ti, busca mejor que sea él mismo, dale consejos pero permítele que se equivoque y que enmiende sus errores, ello genera aprendizaje.
Recuerda que la adolescencia siembra los cimientos para una adultez sana y operativa, que le permitirá ser un buen ciudadano, responsable y respetuoso del otro.
Si estás teniendo problemas con tu hijo adolescente y no sabes como resolverlos, no dudes en buscar una ayuda especializada, este profesional te dará las herramientas cognitivas y conductuales que te permitirán un manejo adecuado de esta importante etapa de la vida.

Dr. Eduardo Hernández G.
Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil.
Instagram @dr.eduardo.pediatra y @terapiadelaconductanfantil

martes, 20 de septiembre de 2016

El TDAH, un trastorno que debe ser tratado



En artículos anteriores hemos hablado del Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), su definición, sus características, criterios clínicos y su tratamiento.
Hoy vamos a enfocarnos en la necesidad que los niños con TDAH deban ser tratados adecuadamente y diagnosticados lo antes posible.

Estudios recientes realizados en España, revelan cifras alarmantes, solo el 10% de los niños diagnosticados con TDAH reciben el tratamiento adecuado, es decir una combinación del tratamiento farmacológico y la terapia cognitiva-conductual, eso es el tratamiento adecuado y principal de los niños con TDAH. Ahora bien, hay que agregar también la terapia familiar, el apoyo psicopedagógico, terapia de lenguaje, terapia ocupacional y las terapias alternativas.

Ya conocemos que el  TDAH es un trastorno neurobiológico, donde por medio de estudios de neuroimagen y neurofisiológicos, se ha demostrado que no solo hay cambios en los volúmenes de algunas áreas del cerebro del niño, sino que hay cambios del funcionamiento de estas áreas, sobre todo el área prefrontal, que es el centro de las funciones ejecutivas, estas funciones son habilidades cognitivas que nos permiten: establecer objetivos, planificar, organizar, seleccionar, ser capaces de iniciar, desarrollar y terminar una actividad, controlar el tiempo e inhibir conductas automáticas (motoras, conductuales y emocionales).
Por estas razones, por medicina basada en evidencia científica, es fundamental que los niños con TDAH reciban una terapia farmacológica como parte de su tratamiento. En el mercado existen diferentes alternativas, todas son buenas, y la dosificación y el tiempo de tratamiento va a depender de la respuesta terapéutica de cada paciente. Como toda medicación tienen efectos secundarios, esperados, controlados y que generalmente son pasajeros y en la mayoría de los casos no representan peligro a la salud.
Aunado a esto, es también fundamental la terapia cognitivo-conductual, una intervención que combina la modificación de los pensamientos y la conducta a través de técnicas como reestructuración cognitiva, entrenamiento en relajación y técnicas de modificación de conductas.

Qué pasa entonces si un niño con diagnóstico de TDAH (diagnóstico que debe ser únicamente realizado por un médico entrenado, preferiblemente, pediatra, neuropediatra o psiquiatra infantil) no es tratado de forma adecuada?
Pasa que estos niños tendrán:
1. Una evolución lenta, tórpida y difícil de su condición, a la cual se le va sumando otros trastornos de conducta.
2. Problemas escolares (fracaso escolar, repitencia, abandono escolar, acoso)
3. Disminución sustancial de su autoestima
4. Dificultades para relacionarse con sus pares
5. Más posibilidades de ser víctimas de violencia intra y extrafamiliar
6. Más probabilidades de sufrir accidentes
7. A largo plazo, son más propensos a conductas de alto riesgo (consumo de alcohol y otras drogas, delincuencia, cambios frecuentes de parejas).

Cierro con este llamado a los maestros a instruirse y sensibilizarse con el TDAH, a detectar tempranamente conductas sospechosas, a comunicarle a los padres y representantes sus observaciones y a referir oportunamente al médico  a estos niños.
A los padres y representantes los invito a no demorar consultar con los médicos especialistas que podrán ayudarlos y a cumplir los tratamientos e intervenciones indicadas.
Estas recomendaciones solo tienen como objetivo lograr que los niños con TDAH, tengan una vida feliz, con éxitos académicos y con salud emocional.

Dr Eduardo Hernández G
Pediatra-Terapeuta de la Conducta Infantil
Instagram: @dr.eduardo.pediatra y @terapiadelaconductainfantil



jueves, 1 de septiembre de 2016

LOS NIÑOS Y LAS DROGAS...


Muchos padres dudan que sea adecuado hablar con sus hijos del tema del alcohol y otras drogas. Otros piensan que no es posible que sus hijos tengan relación con sustancias ilegales. Y otros, finalmente, retrasan el tema porque no saben lo que decir ni como hacerlo, o porque tienen miedo de introducir esas ideas en la mente de sus hijos.
No espere hasta el momento en que piense que su hijo tiene un problema. Muchos jóvenes que asisten a los programas de tratamiento cuentan que tomaron alcohol y otras drogas durante dos años sin que sus padres se dieran cuenta, comience ahora a hablarles del tema del alcohol y otras drogas y mantenga abierta las líneas de comunicación.

Esta es una información básica que Ud debe conocer para iniciar el tema de las drogas.
Droga: es cualquier sustancia natural o química que al ser introducida a nuestro organismo produce cambios físicos, emocionales o conductuales.
Hay que hacer una distinción entre la adicción física o dependencia física y la dependencia psicológica. Una adicción física a una droga es un hábito formado físicamente por el que el cuerpo crea una necesidad física de una droga, de forma que su ausencia repentina da lugar a síntomas de abstinencia. La dependencia psicológica es el desarrollo de una necesidad psicológica persistente, algunas veces dominante, de una droga que origina una compulsión por tomarla, es decir el individuo ha perdido el control de su voluntad.
Las drogas de las que se suele abusar más se pueden agrupar en varias categorías: narcóticos, estimulantes, depresores, alucinógenos, marihuana e inhalantes. El alcohol y la nicotina (tabaco) también son drogas pero lícitas.

Cuáles son los factores de riesgo para el consumo de drogas?
La iniciación en la drogadicción es consecuencia de la interacción compleja de diferentes factores. Influyen tanto características cognitivas, del desarrollo y rasgos de personalidad o temperamento individual, como factores familiares, sociales y culturales. Las influencias más tempranas hacia el consumo del tabaco, alcohol u otras drogas provienen del medio familiar. Se han identificado como factores de riesgo para la drogadicción las situaciones de rechazo de los padres hacia el niño o el adolescente, el exceso o el déficit de control parental y los divorcios conflictivos. Lo mismo ocurre en familias disfuncionales con antecedentes de abuso. Un niño o adolescente con una escasa autoestima, un bajo rendimiento escolar, falta de expectativas e ideales, también se encuentra en una situación de riesgo aumentado.

Ciertas alteraciones de la conducta manifestadas en los años preescolares progresan en la adolescencia hacia síntomas más severos como el robo, la conducta agresiva o el abuso de drogas. Las dificultades en la crianza de un “niño difícil” pueden generar alteraciones en el vínculo con sus padres que exacerban las disfunciones de la conducta del niño. Las conductas negativas o desafiantes  pueden conducir a un exceso de crítica o aislamiento por parte de los padres.
La adicción a drogas ha sido estudiada también desde el punto de vista genético. Investigaciones realizadas en niños adoptados, hijos de padres biológicos alcohólicos, determinaron que presentaban un mayor riesgo de desarrollar dependencia del alcohol. Los hijos de padres alcohólicos poseen un elevado riesgo de manifestar problemasconductuales, psicológicos, cognitivos, así como también desarrollar alteraciones por déficit neurofisiológicos.

A veces el problema es conocer si los hijos son consumidores de drogas. Para saberlo, hay síntomas que pueden indicar si las está usando:
*Aparecer y desaparecer en intervalos regulares sin razón aparente, presentando cambios del comportamiento.
*Disminuir paulatinamente el rendimiento escolar.
*Incumplir los deberes y obligaciones, alterando la disciplina del núcleo familiar.
*Presentar cambios de carácter y violentas crisis de mal humor.
*Robar dinero u objetos en el colegio y el hogar.
*Pedir dinero prestado frecuentemente.
*Cambiar el grupo habitual de amigos.
*Tener cápsulas, tabletas u otras sustancias no indicadas por el médico.
*Usar un lenguaje extraño, que pudiera ser propio de ese mundo.
*Gastar demasiado dinero sin explicación aparente.
También hay síntomas físicos evidentes del consumidor de drogas:
Confusión, crisis de miedo, mal aliento, excesiva expectoración, necesidad imperiosa de consumir dulces, desorientación, congestión de nariz, ojos y garganta, hablar mucho, temblores y otros.

 Qué hacer si mi hijo consume drogas?
¡No se deje arrastrar por el pánico¡ Y no se culpe. Ahora lo importante es mantener la calma, descubrir lo que está sucediendo y obtener la ayuda que necesita para detenerlo. Incluso cuando los signos son evidentes, lo que habitualmente se produce cuando el niño o el joven las toma, es que los padres no quieran admitir que su hijo pueda tener algún problema. La cólera, el resentimiento, la culpa y el sentimiento de fracaso como padres son algunas de las reacciones comunes. 
Si su hijo consume drogas, es importante que evite culparse a sí mismo del problema y que obtenga la ayuda necesaria para que deje de hacerlo. No se enfrente a su hijo sometido en ese momento a la influencia del alcohol o las drogas, espere a que esté sobrio, después analice con él sus sospechas con calma y objetividad. No es fácil, si necesita tranquilizarse, de primero un paseo y luego comience la conversación.
Hable con su hijo sobre las drogas y establezca normas familiares. Es extremadamente importante que el mandato de “no a las drogas” quede establecido claramente, comprobando que lo ha comunicado claramente. Ante una violación de las reglas, imponga y mantenga las normas disciplinarias decididas por la familia. No ceda ante la promesa de su hijo de que no volverá a hacerlo.

Si su hijo ha desarrollado pautas de uso de drogas, o incluso ha llegado al punto del abuso de ellas, usted necesitará ayuda especializada para intervenir.
De entrada debe comunicarlo a su pediatra, por ser éste el profesional más cercano al niño y/o adolescente. El pediatra evaluará la situación y buscará asistencia con el psiquiatra infantil, psicólogo infantil y/o el terapeuta conductual infantil, según el caso lo amerite. No dude en buscar ayuda y no se avergüence de ello.

Para concluir he aquí 10 pasos para ayudar a su hijo a decir NO a las drogas:
1-Hable con sus hijos acerca del alcohol y otras drogas.
2-Escuche realmente a sus hijos.
3-Ayude a sus hijos a sentirse bien consigo mismo.
4-Ayude a sus hijos a desarrollar valores firmes y adecuados.
5-Sea un buen ejemplo para ellos.
6-Ayude a sus hijos a afrontar la presión de sus compañeros.
7-Establezca normas dentro de la familia sobre las drogas y el alcohol.
8-Fomente las actividades sanas, deportivas y recreativas.
9-Agrúpese con otros padres.
10-Solicite ayuda si tiene algún problema relacionado con el alcohol o las drogas.

Dr. Eduardo Hernández G.
Pediatra-Terapeuta Conductual Infantil
Instagram: @terapiadelaconductainfantil @dr.eduardo.pediatra

viernes, 12 de agosto de 2016

LA PUBERTAD


LA PUBERTAD: cambios físicos y hormonales de la Adolescencia

La Pubertad representa los cambios físicos, orgánicos y hormonales que ocurren en la Adolescencia y que están marcados por el desarrollo de los caracteres sexuales primarios y secundarios.
Estos cambios que ocurren en el niño son determinados por las Glándulas Endocrinas y específicamente por la Hipófisis,  una pequeña glándula localizada en la base del cerebro, que secreta unas sustancias químicas denominadas Hormonas, que se vierten al torrente sanguíneo y se distribuyen a diferentes tejidos y órganos del cuerpo estimulando su funcionamiento. A su vez, la Hipófisis y sus hormonas se relacionan directamente con el Hipotálamo, órgano importante del Sistema Nervioso, lo que lleva a una conexión entre Sistema Endocrino y Sistema Nervioso, lo cual explica los cambios emocionales, conductuales y psicológicos ocurridos durante la Adolescencia.

Cuáles son las hormonas sexuales?
Las hormonas sexuales se producen en las gónadas sexuales (ovarios para las hembras y testículos para los varones), estimuladas por efecto de las hormonas liberadas por la hipófisis. Los ovarios producen estrógenos y progesterona, mientras que los testículos producen testosterona, estas hormonas sexuales son las responsables de los cambios físicos y funcionales de la adolescencia y cuyo fin es preparar al organismo humano para la reproducción (con la aparición de los óvulos en el caso de las hembras y los espermatozoides en el caso de los varones) y lograr la madurez sexual.

A que edad se inicia la Pubertad?
El momento del inicio de la pubertad es variable, depende de  varios factores tales como: la alimentación, el estado de salud, la raza, la zona geográfica, el nivel de vida, la carga genética y otros. En términos generales se considera normal el inicio de la pubertad entre los 8 y 14 años de edad para las hembras y entre los 9 y 15 años de edad para los varones.

Cuáles son los primeros síntomas y signos de la Pubertad?
Una vez que la producción de estrógenos (en la hembra) y testosterona (en el varón), alcanzan niveles relevantes, comienzan los cambios físicos, en el caso de las hembras el inicio de la Pubertad lo marca la aparición del llamado “botón mamario”, que no es mas que un endurecimiento y aumento de volumen por debajo de la aureola, que puede ser molesto. Y en el caso de los varones es el aumento de tamaño de los testículos.
Una vez iniciada la pubertad, se suceden una serie de cambios denominados caracteres sexuales

Qué son los Caracteres Sexuales?
Vienen a ser los cambios físicos que ocurren en los niños hasta lograr la madurez sexual. Los caracteres sexuales pueden ser primarios y secundarios, los primarios se refieren al crecimiento y desarrollo de los órganos genitales internos tanto femeninos como masculinos, y los secundarios se refieren a los cambios externos.
Los caracteres sexuales femeninos secundarios son: cambios de tono de voz (se hace aguda), aparece el vello púbico y axilar, crecimiento de las mamas, oscurecimiento de los genitales externos, redistribución de la grasa corporal, ensanchamiento de la pelvis, cambios en la piel y otros.

Los caracteres sexuales masculinos secundarios son: cambios de tono de voz (se hace grave), vello púbico, axilar, facial y corporal, crecimiento y oscurecimiento de los genitales externos, aumento de la masa muscular y ósea entre otros.

El cambio definitivo de la Pubertad está representado, en el caso de las niñas por la aparición de la Menarquia o primera menstruación, y en el caso de los varones, por las llamadas Poluciones Nocturnas que son eyaculaciones reflejas que ocurren durante el sueño.
Tanto uno como el otro requieren de una información sexual adecuada a los niños impartida por los papás, maestros, y en caso necesario por el pediatra u otros especialistas, para sobrellevarlo de una manera operativa, con el fin de lograr un adulto sexualmente sano.

En fin, la Pubertad entonces representa los cambios físicos ocurridos durante la Adolescencia, por efecto de las hormonas sexuales, que influyen también en la conducta, emociones y psicología del adolescente.

Dr Eduardo Hernández G.
Pediatra-Terapeuta de la Conducta Infantil
Instagram: @dr.eduardo.pediatra; @terapiadelaconductainfantil